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Jovenes en la COP

diciembre 11, 2009

Jóvenes ambientalistas del mundo se reúnen antes de la Cumbre internacional sobre cambio climático en Copenhague, Dinamarca.La quinta conferencia de la juventud mundial (Conference of Youth Number 5 – COY 5, por sus siglas en inglés) se llevó a cabo el 5 y el 6 de Diciembre 2009, con el fin de preparar y guiar los jóvenes de
todo el mundo para la cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Dinamarca.

La COY 5 tiene como objetivo promover la concertación entre las diferentes organizaciones de la juventud trabajando en la lucha contra el cambio climático en todas las naciones del mundo, con el fin de que se fortalezca la presencia de la juventud como actor de las negociaciones internacionales durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático de Copenhagen, Dinamarca. Entre 500 y 700 jóvenes se reunieron para debatir de los temas claves que se van a tratar durante la COP15.

Agathe Cavicchioli, joven francesa miembro del comité de organización, dice que la COY 5 representa un paso adelante para la creación de una organización mundial de la juventud contra el Cambio Climático. “El
objetivo de la COY es crear unidad entre los jóvenes para que su influencia sea más grande en las negociaciones internacionales.
Nuestro movimiento va creciendo y por la primera vez en la historia, los jóvenes tienen el estatuto de parte en las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas. Tenemos que coger esta oportunidad para hacer escuchar la voz de las generaciones futuras”, afirmó. Esta conferencia producirá un informe de presentación de las recomendaciones de la juventud mundial a las delegaciones oficiales para que la conferencia de Copenhagen.

No cabe duda en que los jóvenes deben ser considerados como actores claves de las negociaciones. A través de las organizaciones en que participan cada uno al nivel nacional, comparten proyectos e ideas para preparar el mundo del mañana. Anna Keenan, una joven inglesa, hace parte de “Climate Justice Fast” (Justicia Climática Rápido), una iniciativa que organiza y apoya la huelga de hambre de cuatro jóvenes para protestar contra la desigualdad de condiciones frente a la adaptación al cambio climático. Anna no come desde un mes, solamente toma agua y aún tiene la fuerza de intervenir en la COY. “Considero mi huelga de hambre como un llamado moral a actuar”, asegura al preguntarle porque decidió entrar en esta forma de activismo. Durante la COY, muchos invitaron a los jóvenes del mundo a que se muestren valiosos durante la COP 15, defendiendo valores morales tales como el coraje, la compasión, el perdón y el amor del otro, para que Copenhagen sirva para lograr un acuerdo climático justo y equitativo.
El tema de la justicia climática se encuentra al centro de las discusiones que se dieron durante la COY 5. Se fundamenta en una serie de afirmaciones. Primero: el cambio climático, es decir el incremento
de fenómenos climáticos extremos en todas las partes del mundo incluyendo las temperaturas promedio, pone en peligro el bienestar de todos los pueblos del mundo y requiere inversiones en infraestructuras para protegerse al nivel nacional, fomentando una cooperación internacional centrada en proveer soluciones tecnológicas y
financieras. Segundo: los países que generaron el cambio climático en primer instancia, es decir mediante la emisión de gases de efecto invernadero durante la era industrial, son los países que hoy están más desarrollados mientras que los países que más van a verse impactados por el cambio climático, son los menos desarrollados.
De esta situación nace una desigualdad fundamental en el sentido en que no todos los países van a poder invertir para adaptarse al cambio climático, lo que lleva a una última afirmación: el acuerdo post-Kyoto
debe ser mucho más vinculante que el anterior, y los compromisos de reducción de las emisiones al nivel mundial deben ser ambiciosos. Definitivamente, la huelga de hambre de Anna tiene mucho sentido. Es también la convicción de Athfal Mussa, un joven de las islas de las Maldivas, en el océano índico. Los 300.000 habitantes de este país
viven en islas que en su mayor parte se encuentran a menos de un metro de altura sobre el nivel del mar. Para él y sus compatriotas, el cambio climático es un asunto muy concreto. Si las previsiones de los científicos del cambio climático se realizan (aproximadamente un aumento de 80 cm. del nivel del mar antes del 2100 como resultado del
derretimiento del hielo y del aumento de las temperaturas), las Maldivas desaparecerían antes del fin de este siglo. “Tenemos el derecho a vivir”, resume Athfal. “Tenemos nuestra propia cultura, nuestro idioma y nuestra identidad y quiero preservar todo esto. No quiero ser un desplazado climático. Mi familia y yo queremos vivir en
nuestras tierras como siempre lo hemos hecho.”
Todos los demás pueblos viviendo en pequeñas islas o zonas costeras están amenazados directamente en su derecho a la supervivencia. Por lo tanto, se entiende mejor a Mirna Fernandez, una joven boliviana miembro de la red internacional de los scouts, cuando dice que “es imposible aceptar que gente con cara de aburridos [los delegados
oficiales a la COP 15] decidan de nuestro futuro. Hay que presionarlos y como jóvenes tenemos la energía para hacerlo”.
Buena suerte, ¡juventud!

Adrien Brunetti

Colombia

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